Tras
la estrecha ventaja electoral de casi 280.000 votos de Nicolás Maduro, heredero político
del fallecido líder del Chavismo, y después de la manifestación de descontento
de la oposición y la profundas dudas sobre el conteo de sufragios, que redundó en la supuesta ilegitimidad del ahora Mandatario; era de esperarse la
necesaria mediación internacional para evitar una grave alteración del orden
público que en suma, redundaría en perdida injustificada de vidas humanas de
los dos partidos, daños en los bienes, desabastecimiento y en suma una total
parálisis económica, crisis que implicaría gravísimo riesgo no solamente para
el propio país de Venezuela, sino para la estabilidad y seguridad de la Región,
más aún cuando es por todos conocida la posesión armamentística masiva que no
solamente se concentra de manera monopólica en las fuerzas militares, sino que además reposa en la población civil,
tema de gran preocupación, de lo cual Colombia ha sido triste ejemplo.
La
intervención esta vez, se tradujo en múltiples llamados de Estados vecinos y
provocó una reunión extraordinaria de la Unión de Naciones suramericanas
(UNASUR), convocatoria que nos hizo
anticipar la probable aplicación de la llamada Cláusula de Compromiso
democrático de vieja data y de cotidiana inclusión en este tipo de esquemas de
integración[1].
La
disposición introducida como parte del Tratado Constitutivo de
UNASUR
sobre Compromiso con la Democracia, que ante
casos de “ruptura o amenaza de ruptura del orden democrático, de una violación
del orden constitucional o de cualquier situación que ponga en riesgo el
legítimo ejercicio del poder y la vigencia de los valores y principios
democráticos” [2] permite la aplicación de sanciones que van desde la cierre
parcial o total de las fronteras terrestres y varias limitaciones
comerciales hasta la suspensión de la
participación y demás derechos y deberes como Estado parte de la Organización. Medida
inicialmente aplicada en el intento golpista contra Rafael Correa y aún vigente
contra el Estado de Paraguay, en la crisis institucional generada por el golpe
de Estado al ex presidente Lugo.
No
obstante la reunión cumplió los pronósticos de los más optimistas simpatizantes del oficialismo y sirvió para
reafirmar la tendencia política del esquema con el modelo bolivariano, la
posición Colombiana, virtualmente de derecha y el manejo económico capitalista
de Brasil no fueron impedimento para que se produjera de manera unánime el
apoyo al denominado primer presidente del Chavismo ya posesionado.
Ahora
luego del anuncio de auditaje del poder electoral sobre el porcentaje restante
de los votos y la complacencia de la caprilista sobre dicha decisión, se espera
que nuestros vecinos superen -aunque parezca imposible- las diferencias aparentemente irreconciliables
y converjan esfuerzos en orden a obtener
el bienestar para todos los venezolanos y venezolanas, la historia
latinoamericana ha sido testigo de décadas perdidas y generaciones borradas por
el autoritarismo y la lucha partidista, es imperioso superar los lastres de la
ideología tomada como blasón de disputa y blanco de disparo.
[1] América latina, ha
insertado este tipo de mecanismos en los tratados de Mercado común del Sur, la
Comunidad Andina, La comunidad iberoamericana de Naciones, el sistema de
integración centroamericana y la más reciente comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños CELAC. Ver
de la autora La cláusula democrática en el proceso de Integración
iberoamericano. Memoria de Máster. Universidad Rey Juan Carlos. 2012.
[2] Art. 4. Protocolo Adicional
al Tratado Constitutivo de UNASUR sobre Compromiso
con la Democracia. Georgetown, República Cooperativa de Guyana26 de Noviembre
de 2010.
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