A diferencia de Cartagena, sede de su antecesora de las Am é ricas, nutrida en esc á ndalos y profusa en despliegues period í sticos, la capital Colombiana en d í as pasados, fué testigo, de una de las m á s relevantes reuniones en la carrera hacia la integraci ó n latinoamericana: el encuentro de cancilleres de la UNASUR, espacio que, junto con el cambio de mando de la secretar í a General, que pas ó de Mar í a Emma Mej í a de Colombia al ex canciller venezolano Al í Rodr í guez Araque , y la aprobaci ó n del presupuesto anual de funcionamiento, permitió la fijación de los caminos que deben ser recorridos para la consolidaci ó n del esquema. La Declaraci ó n de Bogot á , refleja, la ineludible vinculaci ó n mancomunada en la estructuraci ó n de objetivos y pone de presente la necesidad de “construcci ó n de una identidad y ciudadan í a suramericanas" [1] . Resalta en el texto adem á s, el fortalecimiento de las labores de cooperaci ó n en Seguridad P ú blica Justicia...
Un espacio de confrontación con los temas de actualidad.