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LA CUMBRE IBEROAMERICANA DE CADIZ: SU POTENCIALIDAD EN MEDIO DE LA CRISIS


En el marco de la conmemoración del bicentenario de la promulgación de la Constitución gaditana de 1812 recordada como una de las más extensivas en materias de derechos Humanos y como uno de los primeros instrumentos en establecer los límites orgánicos del poder, se celebrará en próximos días la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos, que en su versión XXII convocará a los líderes hemisféricos teniendo como marco de discusión la cooperación ampliada y la renovación de las relaciones entre América Latina y España.

Al igual que en las pasadas oportunidades, la cumbre buscará establecer los ejes de diálogo multilateral en el sector económico, político, social, haciendo especial énfasis en el intercambio cultural, sin perder de vista la comprensión de la Comunidad Iberoamericana “tanto como expresión de la unidad cultural, y de la existencia de rasgos comunes,(…) como de la diversidad cultural que se dan en la región iberoamericana”[1]. No obstante en esta oportunidad, los temas de diálogo obedecerán de manera particular a las presiones de la crisis económica sentida con mayor vigor en el continente europeo obligado a aplicar drásticos recortes presupuestales y estrictas políticas de austeridad, de manera que la expansión económica, comercial y financiera  junto con la búsqueda de alternativas de agilización de flujos de personas, capitales y bienes, deberán ser incluidos como temas de la agenda Iberoamericana.

Por su parte, América Latina, funge ahora como actor relevante y estratégico y debe asumir su posición de ente decisor con el objetivo de sobrepasar las declaraciones de buenas intensiones y plasmar las recomendaciones en verdaderas políticas públicas.

Las tres décadas pasadas, significaron para Latinoamérica y el Caribe un período de transición y reestructuración económica, política y social,  con todo, las continuas amenazas a la seguridad, los desequilibrios sociales, y el aumento de la desconfianza en los sistemas de gobierno, han impedido, que la implementación de políticas integracionistas llegue a ser una realidad.  A sí mismo, la escases normativa producto de las Cumbres sumada a la falta de voluntades y liderazgos regionales son obstáculos para la construcción de un verdadero espacio iberoamericano decisorio, con miras a la construcción de una organización Internacional que integre a los Iberoamericanos en suma “continúa existiendo el temor a configurar jurídicamente una comunidad de Estados”[2].

Las múltiples citas de las Cumbres de Jefes de Estado Iberoamericanos, eso sí han permitido abordar de manera amplia los derechos humanos, la construcción de la democracia, el desarrollo social y el intercambio cultural y educativo, temas fundamentales y transversales para encuadrar ejes de cooperación e integración,   sin embargo esto es insuficiente si no se implementan y ejecutan iniciativas reales y se sobrepasa la retórica, con el objetivo de perfeccionar del acervo iberoamericano hacia la construcción de normas de naturaleza jurídica vinculante, que impliquen, un real compromiso  y ante su vulneración se traduzcan en la responsabilidad del Estado; insistimos además en trascender el carácter netamente intergubernamental de las conferencias iberoamericanas, y permitir un acercamiento directo y permanente de la sociedad civil y de los ciudadanos, destinatarios cardinales de las discusiones y decisiones de las Cumbres.



[1] Díaz Barrado. Castor Miguel. “La cultura en el seno de la Comunidad Iberoamericana: cuestiones básicas. Laboratorio Iberoamericano. Documentos de Trabajo. 2009/2.
[2]Díaz Barrado. Castor Miguel. Las Cumbres Iberoamericanas. Una Visión Española. El Proceso de Conformación de una Comunidad. . Una Visión Española. El Proceso de Conformación de una Comunidad. En España y América Latina 200 años Después De La independencia. Valoración y perspectivas. Celestino del Arenal (coordinador) Real Instituto Elcano Marcial Pons. Madrid Pág. 183.

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