La
pronunciada divulgación internacional de interpretaciones sobre los sistemas de
medición de tiempo Maya que ubicaban el día 21 de diciembre
pasado como la supuesta fecha decisiva de terminación de lo hasta ahora conocido,
permiten arribar a dos conclusiones: primero, la innegable influencia de la
publicidad, los alcances perniciosos de la masiva penetración de los medios de
comunicación como partícipes de la histeria colectiva y herramientas ideales en
el camino de la expansión del mercado.
En
segundo lugar, la fatal interpretación hace evidente el absoluto
desconocimiento que reina en nuestras sociedades “posmodernas” con respecto a
la vida y costumbres de nuestros ancestros indígenas, la desinformación solo es
posible por la ignorancia, y este evento ha demostrando las profundas brechas
que nos separan de nuestras raíces.
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| Fuente imagen: rimixradio.com |
La
educación oficial recibida en los países Latinoamericanos (con algunas
excepciones realizadas en los Estados catalogados como plurinacionales y las
aisladas iniciativas de etnoeducación) aborda de manera “conveniente” solo una
pequeña parte de la historia y borra de un plumazo los procesos de sociedad,
los imaginarios y sus significados así como la sorprendente producción
científica indígena, civilizaciones como Azteca, Inca, así como los variopintos
pueblos que aún perviven a lo largo y ancho de nuestra geografía, son ejemplos
de la riqueza y profusión cultural y de una forma de vida y cosmovisión que
tristemente ha sido olvidada y menospreciada por el discurso oficial, lo que en
suma se refleja en la continua y creciente desprotección de derechos humanos
entre estas comunidades: fenómenos como el desplazamiento forzado, las
condiciones de insalubridad, pobreza
extrema y rechazo social ha sido lo único otorgado.
Ahora,
unos días más allá de la fatídica fecha solo resta entender y esperar se cumpla
lo que intentaba indicarse en los códices Mayas: desde ahora, se construye
un nuevo ciclo, un renacimiento del
hombre que en encuentro con su entorno debe reconstruir su camino, comprender
que nuestra historia va más atrás de 1492, reelaborar nuestra identidad en
comunidad y autor reconocernos con aquellos que han sido parte de lo que ahora
somos.

Andreita: Me halagas siempre con tu erudiciòn y despliegue de sabidurìa que manifiestas en todo aquello que escribes y haces. FELICITACIONES! SIEMPRE ADELANTE!
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